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jueves, 25 de octubre de 2007

Balance creativo del cine mundial: ¿qué fue de los «20 directores para el futuro»? (1)

Es imposible que yo pueda hacer un balance tan ambicioso en un solo post, así que --además de dividirlo en dos partes-- tomaré como punto de partida una iniciativa del Festival de Cannes en la edición de 1988: confeccionaron una lista de 20 cineastas que muy probablemente iban a determinar parcialmente el cine mundial de fin de siglo XX y/o influir en el del XXI. No era una lista de directores taquilleros ni comerciales, sino innovador o, por lo menos, coherente con un proyecto artístico, sin renunciar por eso a ciertos gustos del gran público. Tampoco era una lista confeccionada según criterios generacionales, en plan jóvenes-promesa, sino desde el punto de vista de la creatividad, la que por aquellos años exhibían en sus filmes más recientes. Además de lista pretendía ser una clasificación en función del prestigio acumulado hasta el momento, por lo que la posición que ocupan en la misma no es gratuita. Como suele pasar, en algunos casos acertaron de pleno, en otros el tiempo les desmintió, a otros los metieron un poco con calzador y los demás ni fu ni fa. Con ayuda de las enciclopedias y bases de datos al uso, aquí está en balance creativo --indico el país de origen y edad en 1988-- de los 20 directores de nuestro futuro (ya presente):

1- Win Wenders (RFA, 43 años): el número 1 de la lista lo ocupaba la gran esperanza europea del cine no comercial en aquella época. El éxito unánime de París, Texas (1984) --que arrasó en Cannes-- perduraba todavía, a pesar de que Cielo sobre Berlín (1987) --una obra de menor calidad-- pretendía apuntarse a la estela dejada por la Palma de Oro de hacía tres años. Desde entonces, Wenders modificó radicalmente el tono de su cine: de experimental sin perder de vista la inteligibilidad pasó a únicamente experimental, cambiando de ingrediente principal en cada entrega: Hasta el fin del mundo (1991), Lisboa story (1994), Buena Vista Social Club (1999), The Million Dollar Hotel (1999) son películas muy diferentes, pero todas son raras o malas. Ha llegado al extremo de rodar una segunda parte no declarada de París, Texas: Llamando a las puertas del cielo (2006). Dos años antes, por fortuna, Tierra de abundancia (2004) recuperó al mejor Wenders, la mezcla perfecta de documental, ficción y punto de vista humano. Se mantiene gracias a un prestigio pasado todavía vigente.

2- Jim Jarmusch (EE UU, 35 años): representante genuino del mejor cine alternativo hecho en EE UU. Jarmusch encandiló con sus obras de trama mínima llenas de sentido del humor y fina ironía: Extraños en el paraíso (1984), Bajo el peso de la ley (1986), Café y cigarrillos (1986). Noche en la Tierra (1991), y en menor medida Dead man (1995), justificaron el segundo puesto adjudicado en la lista, pero a partir de ahí descendió en frescura y calidad, incluyendo un enorme parón creativo entre El camino del samurai (1999) y Flores rotas (2005), un intento fallido de recuperar el estilo que le encumbró en los ochenta. Desciende por agotamiento creativo.

3- Hou Hsiao Hsien (Taiwan, 40 años): descubierto para Occidente gracias a Tong nien wang shi [Tiempo de vivir, tiempo de morir] (1985), premiada en Berlín, Turín y Rotterdam. A pesar de haber mantenido una prolífica carrera desde entonces, raras veces sus filmes han traspasado la barrera cultural que separa a Asia de ese mismo Occidente que le encumbró al número 3 de la lista: El maestro de marionetas (1993), Millenium mambo (2001), Tiempos de amor, juventud y libertad (2006). Colabora en Chacun son cinéma (2007), la película colectiva que toma el pulso al estado de ánimo del cine mundial, dirigiendo el episodio "The Electric Princess House". Se mantiene a pesar de un contexto cultural en contra.

4- Souleymane Cissé (Mali, 48 años): entró en la lista y en cuarta posición gracias a Yeelen (la luz) (1987), Palma de Oro en Cannes además de otros premios internacionales. La sencillez argumental y el aprovechamiento creativo de la precariedad de medios han sido siempre una garantía de éxito en Occidente, algo para lo que --por circunstancias sociopolíticas-- el cine africano está perfectamente dotado. Cissé tardó ocho años en dirigir otro filme --Waati (1995)--, y desde entonces su carrera se ha disuelto en silencio con la misma naturalidad que el drama africano recala en nuestros telediarios sin apenas provocar reacción. Su contribución al cine mundial ha sido un suspiro imperceptible. Se ha caído de la lista por motivos ajenos a su creatividad.

5- Peter Greenaway (Gran Bretaña, 46 años): en 1988 mantenía intacto su prestigio de cineasta original, culto, experimental e iconoclasta a la vez. El contrato del dibujante (1982) fue un hito brillantísimo que empezó a oscurecerse con El vientre del arquitecto (1987) y Drowning by Numbers (1988), hasta apagarse casi por completo en El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1989). La escasa repercusión de la trilogía Las maletas de Tulse Luper (2003, 2004, 2005) demuestra que Greenaway sólo mantiene activa la etiqueta de experimental, las demás han ido cayendo por el camino. Autoexilio elitista.

6- Chen Kaige (China, 36 años): aún faltaban cinco años para que Kaige triunfara en Europa con Adiós a mi concubina (1993), el primer filme chino que ganó en Cannes. En 1988 era la promesa de un cine chino que evidenciaba su adopción de temas y personajes más "occidentalizados". A pesar de que sus filmes han ido llegando a nuestras pantallas --la última es Suavemente me mata (2002)-- los recientes éxitos de otros directores de su generación --Wong Kar-wai y Zang Yimou sobre todo-- han provocado que sus películas hayan dejado de representar en Occidente la voz del cine chino. No obstante, también colabora en Chacun son cinéma (2007), dirigiendo el episodio "Zhanxiou Village". Eclipsado por otros compatriotas cineastas mejor dotados.

7- Jean Luc Godard (Francia, 58 años): el cineasta clásico francés vivo más importante en aquel momento (una vez muerto Truffaut), honor compartido en exclusiva con Claude Chabrol. Su filmografía de los años sesenta y los setenta --El desprecio (1963), Week end (1967), La chinoise (1968), Todo va bien (1972)-- es hoy referencia mundial de un cine político en cuanto a contenido y experimentación formal. Es más, el tremendo desmentido histórico de su valor ideológico (maoísmo, revolución) ha revalorizado el segundo aspecto, así como la enorme capacidad de Godard para rozar en sus filmes los límites físicos del lenguaje cinematográfico. Sigue siendo un director prolífico, aunque ahora su producción se orienta al cine y al DVD; lo más destacable es la miniserie de seis episodios Histoire(s) du cinéma (1997-1998). Prestigio intacto y al alza entre los expertos.

8- Leos Carax (Francia, 27 años): al lado del maestro francés, la joven promesa francesa en 1988, etiqueta que llevaba desde que estrenara Chico conoce chica (1983). Después llegó Mala sangre (1986), que se llevó un premio en Berlín, y poco más hasta Los amantes del Pont-Neuf (1991). Actualmente está rodando su primer filme desde 1999. Promesa no confirmada que sucumbe al síndrome del director de una sola buena película.

9- Stephen Frears (Gran Bretaña, 47 años): engarzó en los años inmediatamente previos a la confección de esta lista los mejores títulos de su filmografía. La trilogía crítica de la Gran Bretaña de Margaret Thatcher --Mi hermosa lavandería (1985), Ábrete de orejas (1987), Sammy y Rosie se lo montan (1987)-- y el filme por el que la mayoría le recuerda --Las amistades peligrosas (1988)--, demostraron su capacidad para adaptarse tanto a obras de estilo independiente como a guiones de género marca Hollywood (donde finalmente acabó recalando y triunfando). Héroe por accidente (1992) y Café irlandés (1993) fueron sus mejores aportaciones en EE UU hasta que llegó The Queen (2006), reivindicando a un cineasta que se ha convertido en un clásico al estilo Scorsese. Mantiene su nivel gracias a su facilidad para rodar buen cine.

10- Serguei Parajanov (URSS, 64 años): muerto en 1990, heredero indirecto y dudoso de la tradición del cine vanguardista soviético --razón por la cual seguramente se le incluyó en la lista-- ya que su filmografía arranca en 1951. También era una forma de incluir un representante del cine soviético (al que apenas le quedaban tres años con tal denominación) a falta de otros cineastas jóvenes más consolidados en la URSS. Sus títulos más destacados --Ukrainskaya rapsodiya [Rapsodia ucraniana] (1961), Tini zabutykh predkiv [Sombras de nuestros antepasados] (1964) y Sayat Nova (1968)-- son documentales o fábulas de exaltación de la naturaleza y la tierra basados en meritorias experimentaciones con el color y el montaje, pero en cualquier caso filmes fuera de su tiempo. Su última película en 1988 era Arabeskebi Pirosmanis temaze (1985). Dejó inacabada otra: The Confession (1990). Cineasta de temáticas ya superadas que se aferra a su estilo porque no tiene posibilidades de usar ni asumir otro.

(continuará)
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