miércoles, 13 de febrero de 2008

No es película para no-fans de los Coen (No es país para viejos)

Aviso que soy un gran, gran admirador de los hermanos Coen, por lo que habréis de apañaros para extraer la parte de IVA que corresponde a mi entusiasmo, y dejar los aciertos y errores estrictamente cinematográficos. Dicho esto, es necesario comenzar definiendo No es país para viejos (2007) como una película 100% denominación de origen Coen: anécdota mínima, factible y absurda que se complica de forma progresiva, violencia sin la más mínima atenuación y tensión extrema en escenas planificadas con nanotecnología. Pero también es una película Coen en su predilección por los paisajes desérticos y hostiles, la galería de personajes total o parcialmente perjudicados en lo mental, los incidentes nocturnos en carreteras solitarias y los encuentros no del todo fortuitos que suelen dejar tras de sí un rosario de cadáveres.



A pesar de su aparente ausencia de estructura profunda, es posible etiquetar No es país para viejos al estilo clásico, como aquellos entrañables comentarios de textos fílmicos de la universidad: narra el ocaso definitivo de los supervivientes de la cuarta generación de estadounidenses (los viejos a que hace referencia el título) desde que comenzó la pacificación definitiva del Lejano Oeste, encarnada por el sheriff Ed Tom Bell, interpretado magníficamente por Tommy Lee Jones. Esta gente, acostumbrada a la calma y a mantener la ley y el orden en sus comunidades sin demasiados problemas y riesgos, se ve obligada a ceder el paso a individuos que practican una violencia inédita y salvaje --más temible aún que la que ejercieron sus bisabuelos durante el exterminio de los nativos americanos--, dejándoles como única salida la dimisión de responsabilidades y sus recuerdos del paraíso perdido. La voz en off que abre el filme me parece en este sentido una espléndida introducción, con su puntito de nostalgia; y también la filosofía del sentido común y de la sencillez que transpira Ed Tom durante toda la película, y que me recuerda mucho a la encantadora "sheriffesa" preñada Marge Gunderson de Fargo (1996), interpretada por Frances McNormand. Y es que los Coen tienen una extraña facilidad para caracterizar a esta clase de personajes a base de diálogos cuidados y muy reveladores.

Es cierto que la violencia desbocada (y hasta exagerada) es lo que más llama la atención en No es país para viejos, especialmente a los que se acercan por primera vez al cine de los Coen (aunque sólo sea por la aclamada interpretación de Javier Bardem, que compone muy bien al desequilibrado que puede estallar en cualquier momento o por una palabra inconveniente), incluso es una de las principales marcas de fábrica de su filmografía. Pero también lo es --sí, hay que decirlo una vez más-- su dominio de la tensión dramática, la cual ha mejorado mucho desde su debut en Sangre fácil (1984), donde algunas escenas basculaban --en determinados momentos de supuesta excitación máxima-- entre la violencia extrema y la parodia involuntaria. Por suerte ha llovido mucho desde entonces, y como argumento mencionaré la resolución de la escena clave de la película: cuando Ed Tom se da cuenta de que su trabajo como representante de la ley le obliga a enfrentarse a Anton Chigurh (el zumbadísimo asesino interpretado por Bardem), lo cual no solamente no le apetece en absoluto sino que le acojona completamente. Terminar esa escena de manera diferente hubiera sido lo normal en otros filmes de género (el eufemismo que designa al cine convencional).

El final --un sueño narrado por el sheriff en tono evocador-- es muy parecido al que cierra Arizona baby (1987), y demuestra que los tics estilísticos de su cine siguen vigentes y cumpliendo su cometido a la perfección: suavizar la impresión última del espectador tras una película que le ha zarandeado en todas direcciones. Y ahora, a esperar Burn after reading (2008), con reparto de lujo y una legión de seguidores que esperamos más de lo de siempre de los Coen. Por muchos años.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya veo que le ha encantado (igual que a mi). Y es que, cualquier amante del cine le gusta algo de esta pelicula. Sino son los personajes, es la historia, sino lo bien que esta grabada, los silencios que cortan el aire...

En fin, para mi se ha colocado directamente en mi top 5 de los hermanos Coen, y para usted??

Un saludo!!!

Sesión discontinua dijo...

sergio: pues yo diría en mi top3: "El gran Lebowski" (roza la perfección), "Arizona baby" (prólogo inmejorable) y "Fargo" (Buscemi y McNormand superlativos).


Nos leemos!!!!

Nadie dijo...

Será por falta de referencias, pero a riesgo de parecer (ser) algo patoso en la interpretación de la película, tuve la sensación de que ciertos diálogos (y especialmente las voces en off) se encaminaban más hacia pretensiones filósoficas (y lo que es peor, que apuntaban a cada momento solemne para una dirección diferente (primero a la horrenda realidad y el estado "de las cosas", seguida de unas referencias a la moralidad y luego a la vacuidad de la existencia)) que a complementar un argumento cerrado y, en fin, formar parte inseparable de la narración. Tuve la sensación de que la película resultaba de la influencia de Kubrick y su habilidad para plasmar en unos acontecimientos (que curiosamente nunca dejaron indiferente a nadie, aunque no se esforzase en plantearse lo que había visto) ciertas consideranciones sobre el mundo, el individuo u otros temas de los que se encargase en su momente Schopenhauer o Hobbes.

Sesión discontinua dijo...

Nadie: tan sólo me queda una duda ¿te gustó o no la película? Lo lamento, pero no estoy a la altura de tu texto. Pero gracias por compartirlo en mi blog...

Nos leemos!!!!

Nadie dijo...

Oh... Odio cuando me salen comentarios pedantes; casi estoy por pedir disculpas y lo peor es que no lo hice a propósito.
Me gustó, digamos, como para disfrutar el rato de proyección sin que haya sido suficiente para dejar alguna mella honda. En cualquier caso y por los doctos (sin recochineo) halagos, nos volveremos a ver las caras ella y yo, solos esta vez.

Damián de Haedo dijo...

Soy fanático de los Coen, pero debo admitir que esta peli me gustó a medias. Yo no encontré la gran obra de arte que todos me dijeron. He escrito sobre ella en mi blog. Tengo en claro que el concenso general es que es genial, así que es cuestión de gustos.
Saludos.

Sesión discontinua dijo...

Damián: no hay nada más frustrante que ir con unas expectativas altas a ver una película que tus amigos y conocidos te han recomendado mucho previamente. En estos casos la culpa es de los amigos y conocidos, no de la película... jajajaja es bromaaaaa!!!

Y sí, ya leí en tu blog cómo te disculpabas por anticipado por discrepar... eso si que es fuerte...

Nos leemos!!!